domingo, 13 de agosto de 2017

S5. ACTIVIDAD 3. ORGANIZACIÓN E INTERPRETACIÓN DE DATOS


SISTEMA DE INFORMACIÓN



https://drive.google.com/open?id=0By6BTERNkobIdW93dVlJUTBRTlE

S5. ACTIVIDAD 1. BUSCADORES Y SITIOS ESPECIALIZADOS EN INTERNET


·         Información de las fuentes investigadas (citadas) y las fichas bibliográficas en formato (APA)


La obesidad infantil en México.
Palabras claves: Obesidad, Infantil, adolescentes, dislipidemia, colesterol sérico, México, relaciones familiares, prevalencia.
La obesidad como un problema de salud pública
La obesidad es una problemática que concierna a cualquier país y sobre todo a los países en desarrollo como México. Los estudios evidencian que el sobrepeso y la obesidad se asocian con riesgos de incrementar enfermedades del corazón, arterioesclerosis y diabetes mellitus, incluso a edades más tempranas de las que podría pensarse. Se trata de una enfermedad compleja y multifactorial que puede iniciarse en la infancia, y se caracteriza por un exceso de grasa corporal que coloca al individuo en una situación de riesgo para la salud.
La obesidad actualmente es conocida como la gran epidemia del siglo XXI, afecta indistintamente a mujeres y hombres, adultos, adolescentes y niños. No obstante, anteriormente se consideraba que el niño obeso estaba sano; era admirado como un niño lleno de vida.
Morbilidad asociada a la obesidad
En muchos estudios de casos, repetidamente se han identificado trastornos depresivos, ansiosos, insatisfacción con su imagen corporal y baja autoestima en niños obesos. Esta frecuencia es superior en chicas que en chicos y se incrementa con la edad, se incrementa cuando se asocia al antecedente de obesidad en los padres aun cuando no se ha podido demostrar en lactantes obesos un incremento en el riesgo de obesidad adulta ni en la morbilidad asociada a la obesidad infantil. También señala que del 8 al 13% (riesgo atribuible) de las obesidades adultas podrían haber sido evitadas si se hubieran tratado en la infancia ya que la mayoría fueron obesidades de instauración en la edad adulta. Sin embargo, dado el sesgo de selección presente en las muestras, los resultados no pueden ser extrapolados a todos los menores obesos ya que estas investigaciones fueron realizadas en niños obesos que asisten a consultan por esa causa.
La obesidad en niños
Desde los años ochenta, los niños han tenido la inclinación por consumir alimentos distintos a los acostumbraos en la familia; desean comer la denominada “rápida” como hamburguesas, pizzas, hotdogs, pollo frito, etc. Aquellos de familias de recursos económicos bajos, comen de lo que hay en casa y buscan otro sabor que disfrutar inclinándose por la comida chatarra. Asimismo, la actividad física se hace cada vez más inaudita; lo peor es que se está heredando a los niños estos hábitos de vida pasiva.
“El sobrepeso y obesidad son problemas de salud de alta prevalencia en niños en edad escolar en México, especialmente en niñas, y se asocia positivamente con el nivel socioeconómico, la edad de los escolares y la escolaridad de las madres. Asimismo, tienen mayor prevalencia de síndrome metabólico. A parte de la cuestión económica, existen otros aspectos que generan la obesidad en la sociedad como el político y social. Algunos temas que no ponen importancia en los centros de educación son el acoso escolar, el maltrato infantil, la pobreza, la autolesión y la obesidad, esta última especialmente en educación infantil y primaria.”
“La obesidad no debe ser considerada únicamente como un disturbio producido por el desequilibrio entre las necesidades energéticas y la alimentación, sino como un disturbio nutricional que puede coexistir con deficiencias de micronutrientes y otras enfermedades carenciales, particularmente en los grupos socioeconómicos más vulnerables.” ( Mercado & Vilchis, 2013)

Obesidad y factores de riesgo en niños entre 6 y 12 años de edad

En la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición ENSANUT 2016 se evaluó la prevalencia de sobrepeso y obesidad en niños, adolescentes y adultos. Estos resultados variaron según sexo (masculino o femenino) y lugar de residencia (zona rural o urbana).
El sobrepeso y la obesidad en mujeres presentan un aumento respecto a cifras de 2012, en los tres grupos de edad, el cual es mayor en zonas rurales que urbanas.
En la población masculina adulta el sobrepeso y obesidad aumentó en zonas rurales (de 61.1% en 2012 a 67.5% en 2016) mientras que se estabilizó en zonas urbanas, en las que se mantiene en un nivel elevado (69.9%).

Los principales resultados se presentan a continuación:

Tres de cada 10 menores padecen sobrepeso u obesidad (prevalencia combinada de 33.2%). En 2012, la prevalencia en este grupo de edad era de 34.4%. En esta última medición se observa una disminución significativa del sobrepeso en niños varones.
Se observa un incremento progresivo en la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad en zonas rurales en ambos sexos.
Casi 4 de cada 10 adolescentes presenta sobrepeso u obesidad (prevalencia combinada de 36.3%). En 2012, esta cifra era de 34.9%.
En mujeres adolescentes, se observó un aumento del 2.7 puntos porcentuales en sobrepeso, alcanzando un nivel de 26.4%. La prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad en mujeres adolescentes fue de 39.2%
En hombres adolescentes se presenta una reducción, de 34.1% a 33.5% en prevalencia combinada.
(Miguel, 2016)



Factores de riesgo de dislipidemia en niños y adolescentes con obesidad

 

Numerosos informes señalan que la prevalencia de obesidad en niños y adolescentes se ha incrementado notablemente en las últimas dos décadas, de tal manera que se ha convertido en un problema de salud pública.
Uno de los problemas que se han observado con el aumento en la prevalencia de obesidad en niños y adolescentes es el incremento paralelo en las complicaciones relacionadas a su presencia, entre las que se incluyen las metabólicas, las psicológicas y las ortopédicas, entre otras.
Se ha descrito que los niños y adolescentes con obesidad, sobre todo aquellos con incremento en la grasa abdominal, pueden tener un perfil sérico de lípidos aterogénico, caracterizado por un incremento de la concentración de colesterol sérico total (CT), triglicéridos (TGL) y lipoproteínas de baja densidad (LDL), y por la disminución de las lipoproteínas de alta densidad (HDL); se ha llegado a notificar la presencia de estas alteraciones hasta en 30% de niños y adolescentes con obesidad. Actualmente, se reconoce que las alteraciones del perfil sérico de lípidos en niños y adolescentes con obesidad pueden ser indicadores tempranos de riesgo cardiovascular, o formar parte del síndrome metabólico.
En México, son escasos los estudios que evalúan las alteraciones del perfil sérico de lípidos en niños y adolescentes y su relación con la presencia de obesidad. Así entonces, el objetivo del presente trabajo fue, por una parte, evaluar el riesgo de presentar alteraciones en el perfil sérico de lípidos asociado a obesidad y la frecuencia de estas alteraciones, y por la otra, identificar variables asociadas a su presencia. (Romero-Velarde, Campollo-Rivas, Celis de la Rosa, Vásquez-Garibay, Castro-Hernández, & Cruz-Osorio, 2007)

Obesidad en niños de 6 a 9 años. Factores socioeconómicos, demográficos y disfunción familiar

Se ha señalado que entre los factores ambientales, la convivencia en el seno familiar podría favorecer el desarrollo de obesidad al propiciar estilos de vida poco saludables entre sus integrantes, en ocasiones favoreciendo un franco ambiente “obesógeno”
La familia es un sistema abierto, influido por factores externos, con repercusiones en los subsistemas que se encuentran dentro de ella (madre-padre, padre- hijo, hermanos) o en el individuo (cada miembro que conforma la familia).
La manera como cada familia enfrenta y resuelve sus problemas determina que ésta sea funcional o disfuncional. Los métodos para evaluar dicha funcionalidad en la familia mexicana han variado8-y hasta el momento no existe un estándar de oro.
Incluso, en Estados Unidos de Norteamérica, el Apgar familiar (método para valorar dinámica familiar) no ha logrado consolidar su utilidad.
Aunque existen pocos estudios sobre la asociación de disfunción familiar con obesidad en niños y adolescentes, algunos informes señalan que un ambiente intrafamiliar adverso puede condicionar mayor ingestión de alimentos en niños como mecanismo compensatorio.
Las alteraciones de la dinámica familiar se han visto exacerbadas por la ausencia de espacios físicos adecuados para el esparcimiento, lo cual ha propiciado que los niños permanezcan más horas frente al televisor, con mayor proclividad al consumo de “productos chatarra” estimulado por los mensajes televisivos y con menor tiempo para la actividad física. Todos estos factores actúan de manera simultánea para provocar un incremento desmedido en la prevalencia de obesidad entre escolares y adolescentes.
La obesidad es un problema complejo de salud pública de etiología multifactorial en la que intervienen factores genéticos, socioeconómicos, médicos y psicológicos. Se ha descrito que los niños que conviven en ambientes familiares desfavorables en los que existe maltrato o problemas en las relaciones padres-hijos pueden generar alteraciones o trastornos de la conducta alimentaria que favorecen el riesgo de obesidad. Es necesario señalar que en el mundo y en México se han publicado pocos estudios que exploren la disfunción de la dinámica familiar como un factor de riesgo per se para el desarrollo de obesidad en el niño.10 La presente investigación identificó un porcentaje mayor (10 %) de familias disfuncionales y probablemente disfuncionales en los niños con obesidad. Otro hallazgo de interés fue que las áreas “dinámica de los padres como pareja” (p = 0.053) y “estructura de la autoridad en la familia” (p = 0.061) mostraron una puntuación casi significativamente menor en los niños con obesidad. Además, las correlaciones entre las ocho áreas que integran el instrumento de dinámica familiar mostraron diferencias en los niños con obesidad y sin obesidad.
En el grupo de niños con obesidad no correlacionaron las áreas I (dinámica de los padres como pareja) y II (formación de identidad). Ambas están íntimamente relacionadas con el desarrollo afectivo de la familia y estarían afectadas cuando existen alteraciones de la dinámica de los padres como pareja.
Tampoco correlacionaron las áreas II (formación de identidad) y IV (estructura de la autoridad en la familia), lo cual mostraría una potencial falla de armonía entre la percepción de la estructura de autoridad en la familia y la búsqueda de su propia identidad.
Otras áreas sin correlación fueron el área II (formación de identidad) y la V (manejo del conflicto y agresividad); esta falta de correlación significaría que no hay armonía entre la formación de identidad en la familia y su capacidad para el manejo adecuado del conflicto intrafamiliar, exacerbando potencialmente las condiciones de agresión, indiferencia afectiva o rechazo. Dos áreas que no correlacionaron significativamente fueron la IV (estructura de la autoridad en la familia) y la VI (disciplina y método); se podría especular que cuando se carece de una estructura sólida de la autoridad familiar y es inadecuada la percepción
de la importancia de la disciplina y el método, difícilmente pueden desarrollarse actitudes de disciplina familiar, toma de decisiones y organización familiar, con la consecuente falla en el cuidado de la salud y el uso adecuado del tiempo libre. Estas condiciones de la familia podrían ser un factor de riesgo para el desarrollo de sobrepeso y obesidad. Asimismo, no hubo correlación entre las áreas I (dinámica de padres como pareja) y VII (sistema de valores); la ausencia de correlación mostraría que cuando la pareja tiene problemas disfuncionales podrían alterarse aspectos afectivos y de autopercepción de la familia, incluyendo la consolidación de valores morales, como los relacionados con aspectos culturales y de la religión. La falta de correlación entre las áreas IV (estructura de autoridad en la familia) y VII (sistema de valores) podría significar que una pobre estructura de la autoridad familiar tendría menor solidez para fortalecer un sistema de valores adecuado para la educación de los hijos y, en consecuencia, le darían al niño una mayor discrecionalidad en sus hábitos y costumbres. Esta falla propiciaría desorden en los hábitos de alimentación, menor proclividad a la actividad física y menor conciencia del autocuidado, autoestima, etcétera, conductas inadecuadas que podrían conducirlo a riesgo de obesidad. La ausencia de correlación entre las áreas I (dinámica los padres como pareja) y VIII (aislamiento o integración sociocultural) plantearía que la estructura interna de la familia y de la pareja, potencialmente disfuncional, tendría como repercusión un aislamiento del niño de su entorno sociocultural que le impediría una socialización adecuada con sus pares en la escuela, con el consecuente rechazo de sus compañeros. Estas circunstancias podrían generarle angustia y ansiedad, y propiciar trastornos de conducta alimentaria que eventualmente lo pondrían en riesgo de presentar obesidad.
Es difícil asegurar que la falta de correlación entre dos áreas específicas de la dinámica familiar sería suficiente para explicar la presencia de obesidad en el niño. Desde luego que la disfunción de la dinámica familiar como un todo es un factor que se agrega a otros ampliamente conocidos, desde el punto de vista genético, biológico y ambiental. Como puede inferirse, es evidente la necesidad de explorar con mayor profundidad el papel que desempeña la dinámica de las familias mexicanas (nucleares y no nucleares) en la patogenia de las enfermedades crónicas degenerativas relacionadas con la nutrición, sobre todo en los niños, quienes pueden manifestar signos o síntomas de estas enfermedades desde etapas tempranas de la vida. Es necesario hacer énfasis en que en México (país emergente) es cada vez más común observar familias no nucleares (extensas, compuestas, monoparentales, etcétera), donde seguramente se están generando problemas disfuncionales o causantes de estrés entre sus integrantes, que podrían incrementar la prevalencia de enfermedades crónicas degenerativas relacionadas con la nutrición. El efecto de estas patologías crónicas, además de incrementar la morbilidad y mortalidad por estas causas, representan ya una carga económica excesiva para los sectores económicos y de salud del país. (Sandoval Montes, y otros, 2010)

Obesidad en México: recomendaciones para una política de Estado

CONSECUENCIAS EN LA SALUD Y EL DESARROLLO

La obesidad está asociada causalmente con pérdida de la salud; es un factor de riesgo para el desarrollo de diabetes tipo 2, hipertensión arterial, dislipidemias, enfermedades cardiovasculares (especialmente la cardiopatía isquémica y los infartos cerebrales), enfermedades osteoarticulares, ciertos tipos de cáncer como el de mama, próstata y colon, apnea del sueño y varias otras enfermedades.6-7 Además, la obesidad es causa de estigma social8,9 y en ciertas sociedades se asocia con menor ingreso laboral, especialmente entre las mujeres. Los costos elevados directos e indirectos de la obesidad y sus comorbilidades, así como los efectos de éstas, que aumentan la demanda de servicios de salud, imponen la necesidad urgente de actuar con base en la mejor evidencia científica disponible para su prevención y control.
Los efectos económicos de la obesidad han sido estimados por investigadores de la Unidad de Análisis Económico (UAE) de la Secretaría de Salud. Se analizó el costo en dos de sus externalidades negativas: el costo directo anual en atención médica para el sistema público de salud de complicaciones derivadas de cuatro grupos de enfermedades vinculadas con la obesidad —diabetes mellitus tipo 2, enfermedades cardiovasculares, cáncer de mama y osteoartritis—, que para 2008 se estimó en 42 000 millones de pesos bajo un escenario base de 13% del gasto total en salud en ese año.
La externalidad financiera medida a través del costo indirecto por pérdida de productividad se estimó para 2008 en 25 000 millones de pesos. La suma total estimada de los costos directos e indirectos para 2008 fue de 67 000 millones de pesos. En 2017 se estima que el costo directo fluctúe entre 78 000 millones y 101 000 millones de pesos de 2008 y el indirecto podría fluctuar entre 73 000 millones y 101 000 millones de pesos de 2017, si las medidas adoptadas actualmente por el gobierno no surtieran un impacto significativo.
Los efectos adversos de la obesidad en la salud en la etapa más productiva de la vida se traducen en menor productividad social, mientras que los altos costos directos en la atención de las enfermedades provocadas por la obesidad y en sus secuelas implican un elevado gasto en la atención de estas consecuencias de la obesidad, distrayendo recursos que podrían utilizarse en políticas de desarrollo económico y social. De modo que la obesidad no sólo tiene efectos adversos en la salud, sino en el desarrollo económico y social de los mexicanos

PREVALENCIA DE TRASTORNOS PSICOLÓGICOS/PSIQUIÁTRICOS EN OBESIDAD
Algunos estudios revelan que entre 30 y 60% de pacientes con obesidad presentan psicopatología susceptible de tratamiento y que los diagnósticos más frecuentes son: depresión mayor, distimia, agorafobia, fobias simples, fobia social, trastorno por atracón, trastorno por estrés postraumático, historia de abuso sexual o físico y alexitimia.
DEPRESIÓN
Los trastornos depresivos pueden estar presentes en tres de cada 10 pacientes con obesidad.77 Los factores asociados a la presencia de depresión en individuos con obesidad son: ser mujer, haber tenido o iniciado la obesidad en la adolescencia, presentar cambios en el IMC a lo largo de la vida y la influencia negativa de las burlas debido al peso.
Los hallazgos son contradictorios cuando se analiza si el grado de obesidad es determinante en la aparición de la depresión, ya que algunos autores encuentran que a mayor IMC, mayor es el riesgo de tener depresión (sobre todo en mujeres), y otros encuentran que es lo contrario, que el tener un IMC mayor a 65 se asocia con no presentar algún trastorno afectivo. Esto último debe tomarse con cautela,
ya que pueden haber muchas explicaciones como, por ejemplo, que los pacientes nieguen los síntomas, que no los reconozcan (alexitimia) o que tengan otras alteraciones que pueden confundir el diagnóstico de depresión (síndrome de apnea hipopnea obstructiva del sueño, alteraciones cognitivas por la falta de oxigenación, etcétera).
Algunos estudios reportan que los pacientes con obesidad que tienen una historia de episodio depresivo mayor son más propensos a sobrealimentarse y subir de peso durante un periodo de depresión; sus episodios son más prolongados, a lo largo de la vida tienen un mayor número de episodios y se preocupan más por la muerte (más síntomas de desesperanza) que los pacientes obesos que no tienen ese antecedente. Lo que informan los estudios es que la depresión en los obesos es más severa que en los que no lo son.
Los resultados de un metanálisis reciente a partir de 16 estudios longitudinales en adolescentes y adultos indican que los sujetos con depresión, particularmente las mujeres adolescentes, tienen mayor riesgo de desarrollar obesidad, incluso después de controlar confusores potenciales.
En cuanto a la depresión y funcionamiento de la personalidad, tampoco se han encontrado diferencias consistentes entre grupos de personas con obesidad y con peso normal en la comunidad;82sin embargo, cuando se estudian poblaciones clínicas, se encuentran diferencias tanto en el grado de obesidad como de psicopatología. En algunas estudios se ha investigado el efecto de la crítica en los adolescentes; por ejemplo, se encontró que los adolescentes que han sido criticados por u peso, muestran menor satisfacción con la imagen corporal, autoestima y síntomas depresivos, y mayor porcentaje de ideación suicida e intentos de suicidio que los que no han sido criticados. Los adolescentes que habían recibido críticas tanto de sus compañeros como de sus familiares, mostraron mayor riesgo en todas las mediciones del estudio. Dado que los adolescentes con obesidad tienen mayor probabilidad de ser criticados, el riesgo de presentar desajuste psicológico también se incrementa. (Dommarco, 2013)

Bibliografía

Mercado , P., & Vilchis, G. (2013). La obesidad infantil en México. Alternativas en Psicología, 57.
Dommarco, J. Á. (2013). Obesidad en México: recomendaciones para una política de Estado. México, D. F.: Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial ;Instituto Nacional de Salud Pública.
Miguel, H. (2016). Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016. Ciudad de México: Instituto Nacional de Salud Pública.
Romero-Velarde, E., Campollo-Rivas, O., Celis de la Rosa, A., Vásquez-Garibay, E., Castro-Hernández, J. F., & Cruz-Osorio, R. (2007). Factores de riesgo de dislipidemia en niños y adolecentes. Cuernavaca, México: Instituto Nacional de Salud Pública.
Sandoval Montes, I. E., Romero Velarde, E., Vásquez Garibay, E. M., González Rico, J. L., Martínez Ramírez, H. R., Sánchez Talamantes, E., y otros. (2010). Obesidad en niños de 6 a 9 años. Factores socioeconómicos, demográficos y disfunción. Revista Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social, 485-490.





S5. ACTIVIDAD 2. EVALUACIÓN Y SELECCIÓN DE INFORMACIÓN.


BREVE RESEÑA Y SÍNTESIS DEL TRABAJO DE EVALUACIÓN Y SELECCIÓN DE LOS RECURSOS ENCONTRADOS


En esta actividad nos piden que realicemos la búsqueda de información de diversos tipos como; paginas web, vídeos , mapas conceptuales, infogramas etc, con la finalidad de documentarnos  y enriquecer mas nuestro trabajo de investigación y a su ves tengamos la labor de analizar y corroborar y verificar si esta cumple y tiene la información mas pertinente y confiable para nuestra investigación y fundamentemos nuestra elección.
Las fuentes son confiables ya que para la búsqueda de esta hice uso de las paginas sugeridas en la actividad 1, y que son especificas y especializadas ya que su contenido es de fuentes que tienen un respaldo científico ya que son informaciones de instituciones gubernamentales de la salud, de libros específicos de la materia, etc...
La información recolectada para esta actividad, es complementaria a mi investigación puesto que cuenta con mas información y soporta la ya encontrada y llegando a esta conclusión, porque no elegí al azar, sino que;  leí, escuche,visualice y revise cada una y corroborando que los datos que me proporcionaran no fuesen diferentes a la información ya recabadas sino que se encuentren sustentadas por las mismas.
Cabe resaltar que para la selección de la información es necesario que la información sea relevante, que el contenido tenga también una bibliográfica etc, que esté lo mas actualizada posible, que tenga autenticidad , el propósito de esta entre muchos puntos mas a considerar.
A continuación dejo algunas paginas donde realice la búsqueda de información , unos vídeo e infogramas que contienen información de acuerdo a mi tema de investigación.
        
                                  3 PAGINAS DE INTERNET

Biblioteca que contiene un acervo especializado en el área de Salud 
http://www.bibliotecas.uady.mx/bibliotecas-de-area.html

Pagina oficial de la organización mundial de la salud
http://www.who.int/countries/mex/es/

Pagina oficial del Instituto Nacional de Salud Publica
https://www.insp.mx/

Pagina oficial de la UNICEF
https://www.unicef.org/mexico/spanish/


3 VÍDEOS 




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